La excelencia de los vinos en La Gomera


Quizás su orografía abrupta, de difícil cultivo hace que la labor sea más ardua, pero ahí reside el éxito, el esfuerzo del gomero en hacerlo lo mejor posible.

Si vas a la preciosa isla de la Gomera -te encontrarás mires donde mires- miles de bancales con paredes de piedras en terrenos donde la pendiente, al igual que en Tenerife, cobra protagonismo.
Eso me contó Juan, propietario de una finca cerca Chipude, donde los racimos de uvas te dan la bienvenida a su casa, tras pasar por unos cuantos escalones de piedra. Nos encontramos de casualidad, yo tenía mi cámara en mano y estaba tomando algunas fotos del entorno cuando, de repente, como si de la nada, apareció su figura que dibujaba sombras alrededor de sus preciosos viñedos.
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Juan, dueño de algunos viñedos en Chipude | MARTA PURRIÑOS

A primera vista me recordó mucho a mi abuelo, una persona vital con una energía que ni su bastón lo detenía. Quizás su gorra fue lo que más nostalgia me causó, mientras me hablaba con entusiasmo de las tradiciones más características de la isla.
Nos contó que La Gomera se dividió (la tierra) hace muchos años entre unas cuantas familias, y que con el paso del tiempo se había ido heredando de generación tras generación, como fue su caso.
Sus padres le dejaron unas tierras muy fértiles, y desde pequeño le inculcaron cuidar y proteger.  Tal es su vehemencia por esos valores, que tras 73 años continúa cuidándola y dedicándose, aunque de manera muy simple, a la labor de la viticultura.
Esto más que impresionarme me cautivó, porque entendí esa magia única que poseen pocas islas. El valor esencial es la autenticidad de sus gentes, que siguen respetando y perpetuando las tradiciones más relevantes e importantes del lugar.
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Isla del Hierro desde Temocodá | MARTA PURRIÑOS

Juan me contó que la cultura del vino (enoturismo) ha obligado a gran parte del sector a esforzarse y sacrificarse por tener una vid potente como en Hermigua, zona donde los parrales están en altura media (terreno y altura desde cota del mar) y se adaptan a la irregularidades del terreno, haciendo la uva mucho mejor y de mayor calidad.
"La historia de la vitivinicultura gomera comienza en el siglo XV, cuando se introdujeron las primeras cepas en la isla, que trajeron variedades de diferentes lugares, por lo que hoy La Gomera posee un patrimonio rico de variedades. En el siglo XVII este cultivo fue favorecido por la caída de la caña de azúcar, sobre todo en el norte. La variedades se mantuvieron favorecidas también por la insularidad, además de la ausencia de filoxera.
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Para terminar, le dije a Juan que me dejase probar algo de su cosecha, y madre mía, ni dos minutos después me estaba ofreciendo el mejor vino de la isla. 
Su aroma y sabor eran increíbles, con notas volcánicas que despertaron todos mis sentidos hicieron que cobrase sentido la visita inesperada a este rincón. 
Mientras tomaba discretamente un sorbo, Juan me contó que el clima soleado y seco hacían la combinación perfecta para que el suelo donde florecía la vid fuera de la mejor calidad. Pues son terrenos secos y pedregosos donde se mezclan lavas de volcán. 
Podría decirse que es un vino único en el mundo, ya que las viñas no sufren el ataque de la plaga de la filoxera, un parásito de la vid.
Sin embargo, en las islas Canarias sobrevivieron estas cepas prefiloxéricas, lo cual, junto a la tierra de origen volcánico y el clima canario, en el que los vientos Alisios juegan un papel fundamental, han hecho que los vinos canarios sean únicos.
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Uva tinta suave del viñado de Don Juan | MARTA PURRIÑOS

Si como a mí, te interesa mucho la cultura del vino, te dejo lo más característico de la isla.
Variedad de vinos:

Uvas tintas suaves, aromáticas y equilibradas en la boca.

- Listán Blanco

- Malvasía 

- Marmajuelo

- Listan Negro

- Negramoll

- Castellana 

- Tintilla.

Para más información visita Canarias guiada.