Actividad física después del confinamiento por el coronavirus

Tuvigú

La pandemia de coronavirus, que azota a nuestro planeta desde finales de 2019, está acarreando una crisis económica, sanitaria, social y política de escala internacional. Más de 9 millones de contagios se han diagnosticado en todo el mundo, y lamentablemente, cerca de medio millar de personas han perdido la vida a consecuencia de la COVID-19.
Esta situación extraordinaria ha obligado a tomarse medidas atípicas y de carácter preventivo. El cierre de las fronteras entre países y la limitación de la movilidad de los ciudadanos, evidencian la relevancia de esta enfermedad originada en China, que se ha expandido a un ritmo vertiginoso por todo el planeta, sumando víctimas a su paso. Una catástrofe que mantiene en vilo al mundo entero a espera de una vacuna.

El periodo de confinamiento de la población ha sido una máxima que han aplicado la mayoría de gobiernos para evitar una mayor propagación del SARS-COV-2 e intentar gestionar los recursos de su sistema sanitario.

Esta situación de enclaustramiento también ha originado varias consecuencias físicas y psicológicas, ante innumerables cambios de hábito de las personas. La rutina diaria, la estabilidad y la cotidianidad han dado paso a alteraciones constantes e intentos de adaptación a una situación de incertidumbre y permanente transformación.

Ser fiel a los hábitos de vida saludable adquiridos, en muchas ocasiones, se convierte en una misión imposible por todos los obstáculos que se presentan durante este periodo. Por tanto, debemos tener en cuenta que retomar la actividad física después de varias semanas de confinamiento total puede conllevar riesgos para nuestra salud.

En el regreso a la actividad física o práctica deportiva debemos tener una actitud precavida, siguiendo una serie de recomendaciones que nos ayuden a evitar posibles lesiones. La sensación de libertad, la motivación por hacer deporte y la ilusión por volver a poner el cuerpo en marcha puede acarrear que no tomemos en cuenta la adaptación necesaria que demanda nuestro cuerpo. Retomar las sesiones físico-deportivas al nivel previo al parón, sin valorar este periodo de confinamiento, puede tener un impacto negativo en nuestro organismo, incluso aunque hayamos mantenido un estilo de vida activo.

Los expertos en Ciencias de Actividad Física y el Deporte han realizado una serie de recomendaciones para este reencuentro con el ejercicio físico. Conocer cuáles son nuestras limitaciones, personalizar nuestro programa de entrenamiento teniendo en consideración lesiones o enfermedades previas, o simplemente, la ganancia de peso o el periodo de inactividad son algunas de las indicaciones primordiales.

Un óptimo calentamiento, movilidad articular y estiramientos; así como adecuar la intensidad y periodicidad de nuestros ejercicios son fundamentales para dar tiempo a nuestro cuerpo a que se vuelva a adaptar y evitar lesiones. La hidratación y la alimentación siguen siendo esencial tanto si vas a practicar deporte o calzarte las zapatillas y correr unos cuantos kilómetros.

Pero sin duda la mejor recomendación es activarnos. Motivarnos y motivar a nuestro entorno a realizar actividad física-deportiva. En definitiva, combatir el sedentarismo. Y es que ya no hay excusas de ponernos en marcha y activar nuestro esqueleto para así favorecer esa simbiosis de mente sana y cuerpo sano.

hospiten1350sep2020

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