A propósito de los continuos problemas en las comunidades de propietarios

La mayoría de disputas en las comunidades de propietarios, en torno al 80%, puede dilucidarse a través de la Mediación.

Todos conocemos casos como el del vecino que pone la televisión tan alta, que no te deja dormir, el que tiene un perro que ladra a las 5:00 los fines de semana, el que viene y aparca en tu plaza de garaje porque dice que tiene prisa… En otros casos, a veces, como propietarios de viviendas, nos surgen cuestiones como: qué derechos tengo sobre los elementos comunes en mi edificio; qué ocurre si el vecino del séptimo amplia su ático y acaba afectando a la fachada del edificio, qué sucede si un propietario hace una unión física de vivienda con un trastero situado en planta superior eliminando el forjado interior de división de ambos, sin autorización de la Comunidad de Propietarios cuando esta es necesaria… ¿que sucede si el vecino cierra su balcón de forma unilateral y sin autorización de la Comunidad de Propietarios? ¿y si nos despierta a la hora de la siesta con música muy alta, de forma frecuente?

El eje de la conflictividad se plantea, para unos, en torno a los ruidos, las reformas, la morosidad, las humedades, las obras comunitarias, y el uso de las zonas comunes. Otros consideran que las decisiones más controvertidas suelen ser: los locales, las obras, el ascensor, los elementos comunes, los ruidos, el ático o el tejado, las terrazas y saber que se puede hacer en una vivienda.

La realidad es que la mayoría de propietarios de viviendas vive en comunidades de vecinos, y esta convivencia puede no ser fácil, dando lugar a los conflictos temidos ¿Cómo los gestionamos ? La gestión y resolución de estas tensiones suelen llevarnos al Presidente de la comunidad, la Junta de vecinos, el Administrador de fincas…. Todos ellos saben, por experiencia que, cuanto más se prolongue el conflicto, más complicada será las relaciones entre las partes, el entendimiento entre ellos, la convivencia… y más difícil la gestión del mismo y que es importante que puedan alcanzarse soluciones a estos conflictos de forma rápida y apropiada.

De un lado, cada vez es más importante para el Administrador de fincas formarse en mediación, adquirir la capacidad de gestionar los conflictos de manera rápida, satisfactoria y en un entorno de neutralidad. La adquisición y ejercicio de estas competencias y habilidades incidirá positivamente en la percepción de la eficacia y satisfacción que los propietarios tienen acerca del trabajo de su Administrador. Por esto, la formación en mediación se hace imprescindible. Buena parte del éxito de la mediación dependerá de la cualificación y profesionalidad de quien la ejerza..

Por ejemplo, desde el Servicio de Arbitraje y Mediación de la Universidad Las Palmas de Gran Canaria (SAMADR-ULPGC) hemos venido formando a administradores de fincas en mediación, habiéndose beneficiado de conocer las técnicas y beneficios de la mediación vecinal, tanto administradores como vecinos, todos…De otro lado, la comunidad de propietarios puede delegar la gestión y solución de las controversias vecinales a un mediador externo, especializado en estas materias, experto conocedor de los conflictos y de la gestión de los mismos en las comunidades de propietarios.

La idea clave es que es conveniente dar a conocer que la mayoría de disputas en las comunidades de propietarios, en torno al 80%, puede dilucidarse a través de la mediación. Ocho de cada diez casos de mediación vecinal acaban en un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Siempre hay mayor predisposición de las partes a cumplir con lo que ellas mismas han convenido que con lo impuesto por un tercero. Además, posibilita relaciones posteriores entre las partes, lo cual es importante en una comunidad de propietarios, favoreciéndose la adquisición de competencias encaminadas a solucionar otros futuros conflictos, haciendo uso de esta vía extrajudicial de solución de controversias.