Más de la mitad de los enfermos renales canarios podría haber evitado la diálisis o el trasplante

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Las enfermedades renales continúan en aumento | IMAGEN DE LA RED

Cerca de 2.800 enfermos en Canarias necesitan un trasplante renal o seguir un tratamiento de diálisis. Una cifra que no solo sorprende por lo elevada, sino por el hecho de que "más de la mitad podrían haberse evitado", asegura el gerente de la Asociación de Enfermos Renales de Tenerife (ERTE), Avelino Parrilla

En el caso concreto de la diálisis, de los 1.500 pacientes en el Archipiélago que se ven obligados a recibir este tratamiento médico para eliminar sustancias nocivas de la sangre, unos 800 "no tendrían que estar allí", lamenta. 

"Se trata de una cifra elevadísima, una barbaridad de casos", reitera Parrilla, quien insiste en que "lo peor de todo es que esas personas podrían haber evitado pasar por tanto sufrimiento". De hecho, las enfermedades renales de un porcentaje elevado de los pacientes actuales no tienen relación con la genética, sino que se deben a otras causas como la obesidad o la diabetes

Por otro lado, la diálisis consiste en un tratamiento para los síntomas, pero "el coste físico y psicológico que padece el paciente es notable y requiere, por otro lado, el apoyo de un especialista". Parrilla subraya que muchos pacientes necesitan diálisis hasta cuatro veces por semana, con un coste por sesión de 300 euros. "Todo este padecimiento podría evitarse por causas como una diabetes descuidada", insiste.

"Se trata de una cifra elevadísima, una barbaridad de casos, y lo peor de todo es que esas personas podrían haber evitado pasar por tanto sufrimiento"

"Controlar el azúcar una vez al año, mantener un peso adecuado y vigilar la tensión son algunas de las prácticas que pueden evitar este destino", recomienda Parrilla.

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La formación en hábitos sanitarios es fundamental | IMAGEN DE LA RED

La falta de educación en hábitos sanitarios junto con el escaso poder adquisitivo se muestran como dos de los factores más determinantes para que estos porcentajes de enfermos renales prosigan en aumento. 

Una alimentación poco sana, que evita los frescos (por ser más caros) y prioriza los congelados y la bollería industrial incrementa el riesgo de acabar padeciendo diabetes, obesidad y una enfermedad renal.
"La enfermedad aquí no es la culpable", enfatiza el gerente de ERTE. 

"Controlar el azúcar una vez al año, mantener un peso adecuado y vigilar la tensión son algunas de las prácticas que pueden evitar este destino"

El Gobierno de Canarias se encarga de las políticas de prevención de la salud por medio de campañas en los colegios pero, "si no se conciencia a los padres, que son los que deciden qué se come en casa, esto no nos lleva a ningún lado", advierten desde la Asociación de Enfermos Renales. 
De hecho, más de la mitad de la población del Archipiélago tiene sobrepeso y una de cada tres personas es obesa en Canarias, cifra que está a la altura de las que manejan Estados Unidos y México, países de referencia en materia de obesidad mórbida.
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ERTE

La Asociación de Enfermos Renales de Tenerife ( ERTE) es una entidad privada, sin ánimo de lucro, constituida en Santa Cruz de Tenerife en 1989 y Declarada de Utilidad Pública en el año 2001.  

Su misión es la de mejorar la calidad de vida de las personas que padecen enfermedad renal a través de la intervención directa, prevención y lucha; sensibilización sobre la donación de órganos y tejidos y la promoción de la salud.

Unas 600 personas fueron atendidas el pasado 2016 por sus servicios sociales y psicológicos. ERTE pone a disposición del paciente un trabajador social, un abogado y un psicólogo, servicio este último muy demandado: cambiar los hábitos alimenticios de toda una vida, causantes de diabetes y obesidad, no es fácil y requiere grandes dosis de apoyo psicológico.

Con respecto a la donación de órganos, otro de sus objetivos es concienciar sobre sus beneficios y aclarar las dudas más frecuentes. Por ejemplo, muchos ciudadanos ignoran que si una persona fallece y no ha manifestado lo contrario, por Ley se entiende que es donante, pero basta que un familiar se niegue para que se paralice el proceso.

Por ello, lo recomendable es poseer el carné de donante, pues el número de casos de obstrucción por un familiar es menor si se ha dejado voluntad evidente. El testamento vital garantiza al 100% la voluntad del paciente.