2018, año europeo del patrimonio cultural

¿Conocemos nuestro patrimonio cultural? ¿preservamos nuestro legado para generaciones futuras? ¿educamos y divulgamos el valor de los hitos culturales?  Éstas y otras cuestiones son planteadas en la actualidad por una suerte de organizaciones, instituciones y especialistas dentro del marco conmemorativo del año europeo del patrimonio cultural.
En torno a los bienes culturales y su conservación, se organiza el tema central que se imparte y debate en los principales foros del conocimiento en materia de patrimonio cultural en Europa. Durante el presente año se están organizando numerosos cursos, congresos, jornadas y seminarios que ponen de relieve la protección jurídica, la seguridad de los bienes culturales, la accesibilidad, y las herramientas de divulgación de nuestro legado artístico. 
Si ponemos en relación dos de los encuentros desarrollados en Tenerife dentro de esta materia. El primero, con unas jornadas de seguridad y patrimonio cultural: protección, control y vigilancia, organizado por el Gobierno de Canarias. El segundo, un seminario la protección jurídica del patrimonio cultural, organizado por el Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, La Universidad de La Laguna y su fundación. En ambas jornadas se planteó la preservación del patrimonio histórico desde el punto de vista jurídico en aras del cumplimiento de la norma. No obstante, no ahondaron en el concepto educativo de la concienciación y preservación de los hitos patrimoniales.
Como historiadora del arte considero que el cumplimiento de la legislación vigente aplicable en esta materia debe estar ligado con un conocimiento intrínseco de la cultura, de la historia, del valor de los objetos artísticos, de la conservación y su divulgación. Cuestiones todas que deben ser aplicadas en los programas educativo actuales que cultiven la sensibilidad y la protección de los conjuntos históricos, bienes inmuebles, bienes muebles y obras de arte, persiguiendo el conocimiento a cerca de estos y generando empatía con nuestro legado, potenciando así las visita a los centros culturales, museos, y edificios históricos potenciando así el conocimiento de estos. Todo ello, realizable mediante los programas que impartan especialistas en historia del arte y bellas artes. Debemos ser exigentes en la educación, y reivindicar la especialización en esta materia. Las ciencia y las disciplinas técnicas lo requieren, y las humanidad también.